Las vices
FUENTE La Tarde

Voy a ocuparme de dos mujeres que me dejaron gratamente impresionada en el debate de candidatos vicepresidenciales transmitido esta semana por Telemedellín, con la participación de EAFIT y el periódico El Colombiano.
Me refiero a Clara López del Polo Democrático Alternativo y Elsa Noguera de Cambio Radical. Aclaro que no pertenezco a ninguno de esos dos partidos, pero no puedo dejar de alegrarme de dos cosas: la decisión de esos partidos de apostarle a designar mujeres en esas altas posiciones y, sobre todo, escoger mujeres tan capaces para gobernar. Tanto a la doctora López como a la doctora Noguera se les ve la gran preparación que tienen sobre el programa de gobierno que cada una encarna, tienen gran preparación académica, experiencia profesional y tienen el don de la palabra; gran fluidez en el debate, respondieron inteligentemente y con profundidad, dado que este formato de debate hizo posible ir mucho más allá en las propuestas programáticas.
Las mujeres en Colombia hemos luchado desde hace décadas, primero por ser reconocidas como ciudadanas de primera (sólo hasta 1957 pudimos votar por primera vez) y, segundo, por ganar un lugar en la política para poder ser tenidas en cuenta como aptas para gobernar. Hemos dado pequeños pasos en ese sentido y falta mucho por hacer. Aún la participación en órganos de elección como el Congreso de la República (12%) o el número de mujeres elegidas para alcaldías y gobernaciones es muy bajo (6%), uno de los más bajos de América Latina. Eso sólo se corrige con políticas públicas que aceleren el logro de la igualdad en la inclusión y la representación política de las mujeres. Colombia ya cuenta con un instrumento como la Ley 581 de 2000 sobre cuotas mínima del 30 por ciento en altos cargos de decisión. Sin embargo, hay que ir más allá, promoviendo una reforma política que garantice participación equitativa a las mujeres mediante cuotas en candidaturas y cargos de dirección en los partidos políticos y asignación de presupuestos específicos para promover y consolidar el liderazgo político de las mujeres.
No es imposible, hay partidos que ya lo han ensayado como el Movimiento Mira, pensar en que se construyan listas cremallera, es decir, listas para elecciones populares o a los cargos de dirección de los partidos en los que se intercalen hombre y mujeres alternativamente. Eso, por supuesto obligaría a los partidos a promover acciones y políticas que eliminen las barreras que tienen las mujeres para ser más activas en la vida pública, tales como no tener tiempo puesto que llevan demasiadas cargas sobre sus hombros: la carga del trabajo, la carga doméstica, el cuidado de los niños. Es necesario que haya más hombres compartiendo los roles domésticos para que haya más mujeres en la política.
No conozco personalmente ni a Elsa Noguera ni a Clara López pero imagino que han de haber salvado muchos obstáculos personales, muchos obstáculos culturales y muchos obstáculos al interior de sus partidos para lograr haber sido fórmulas vicepresidenciales. Algo hay en el ambiente político colombiano que hizo eso posible. Sé que detrás de ese logro está la batalla de muchas mujeres que en el pasado se atrevieron a iniciar la tarea de romper todas las formas de discriminación contra la mujer. Con toda sinceridad, tengo que decir, que me alegra muchísimo que las nuevas generaciones puedan ver a más y más mujeres gobernando y, ojalá, gobernando bien.